viernes, 4 de febrero de 2022

 



El muro

 

Conocí a Pánfilo en la playa de Tijuana, lleva tres meses intentando cruzar la frontera.  Él quiere estar allá; dejar la pobreza. Mientras tanto, abrazado a los barrotes carcomidos por la humedad salina, no le queda más que sostener la mirada en el lado americano.

 

Su cuerpo escuálido cabe perfectamente entre los barrotes. Y mientras los golpea con tres monedas chinas atadas a una cinta roja y observa el horizonte imagina cruzar; ese es el sueño que Pánfilo ha abrigado desde que salió de su hogar.

 

–Hoy en la noche me voy –Vuelve de su abstracción Pánfilo –. Voy a intentarlo cerca de Tecate.

 

Aquí no fue posible cruzar. Se ha dado cuenta que aquí así es la frontera. Un muro. Patrullas. Narcotraficantes y asaltantes.

 

Pánfilo de pocas palabras, voltea a ver de nuevo las siluetas grises de los edificios que despuntan allá al fondo. Suspira y separa los brazos de los barrotes por los que antes metía la cabeza.

 

–Lo tengo decidido y mejor me voy yendo.

 

Pero no logra irse, se queda sentado en una banca con la mirada fija otra vez en aquellas puntas de concreto y sin prestar atención cuando me siento a su lado. Aprovecho para proponerle que crucemos juntos.

 

Aunque duda, por alguna razón acepta y nos vamos. Por la tarde llegamos a Chula Vista. Terracería y más terracería durante horas, hasta topar con el muro. Algunos huecos en la muralla indican que han intentado pasar por ahí, pero pronto del otro lado de la valla aparece la todoterreno de la patrulla fronteriza.

 

Por ahí no es posible, entonces nos dirigimos al cerro y avanzamos por un camino ondulante entre piedras. Es un paraje inhóspito. Al llegar a la cumbre la realidad cae de golpe. En frente hay un cerro de piedra. Y luego hay otro, y otro, y otro más… ¿y la carretera?

 

Después de subir y bajar pendientes la noche nos alcanza antes que nuestro destino. Pánfilo corre hasta llegar a la última escarpada. Escucho sus impetuosos pasos y quiero advertirle que aún falta demasiado sendero para alcanzar la carretera, que todavía está cerca la patrulla fronteriza y que no se fíe del silencio ni de la noche ni de la niebla; pero de la boca sólo me sale la esperanza en forma de suspiro.

 

Desde la hondura no puedo ver sus ojos perderse en el infinito ni escucho el tintineo de sus tres monedas que durante el camino fue jugueteando entre sus manos. Al subir la cuesta me recomienda que no me atrase porque el camino podría traicionarnos, pero lo hago. Mi fuerza y ánimo se agotan. Me siento a descansar. Luego vuelvo a caminar y el silencio me acompaña hasta la cima. Ya no veo a Pánfilo. Apresuro el paso para darle alcance, estoy confundido al ver tanta oscuridad y de sentir el silencio inacabable que se extiende hasta la línea invisible del horizonte.

 

Quiero gritarle que espere el amanecer, que la noche, aunque parece interminable, habrá de disiparse, que no corra, que sólo se cansará; pero las palabras no pueden enfrentarse al silencio. Siento hundirme y formar parte de la noche. Busco a tientas alguna roca para sujetarme, para decirme a mí mismo que la oscuridad no es indefinida.

 

Él regresa a ayudarme. Siento su respiración cerca de la mía y nuestros latidos confundirse. Me ofrece sus monedas chinas de la suerte, las rechazo y agrego con un leve hilo de voz alejándose sin remedio, que si espera el amanecer podríamos llegar a la carretera, que la niebla ya empieza a elevarse; pero en ese instante percibo pasos alcanzando la cima y el jaloneo de perros sujetados con correas. Aun así, el silencio parece ganarle a los ladridos y a las indicaciones de los hombres.

 

Pánfilo se levanta y exige que continúe bajando. Le pregunto por qué regresó tanto terreno, por qué no me dejó allá arriba a merced de la noche, de los pasos equívocos y de mi torpeza, pero él no contesta, apresura el paso a pesar de las piedras y de la quebrada que es develada por una tenue claridad cuando la bruma desaparece.

 

Por lapsos la tierra es alumbrada por las linternas que provienen de la cima y el silencio es quebrado por las voces anunciando que nos tienen cerca. Las linternas se apagan y los pasos se detienen. Sólo Pánfilo continúa bajando, las piedras laceran los pies y sus pasos se hunden en la tierra. Resbala dos, tres veces. Los espinos de los matorrales rasgan su piel.

 

Amanece. Los perros ladran dejando caer espumarajos. Las correas son soltadas y siento su aliento tras de mí. Falta poco para que Pánfilo llegue a la carretera, para que la tristeza sea borrada de sus facciones y sus días de pobreza terminen. Vuelvo a caer y quiero ser un muro que detenga a las bestias, pero una escapa siguiendo la huella de Pánfilo.

 

Me doy por vencido, a él lo veo a lo lejos entre la bruma. Siento el trote marcial de aquellos que bajan, desperdigando las piedras y levantando polvo. Se detienen frente a mí, minutos después el segundo perro regresa ahogándose y gimiendo de dolor, del hocico le cuelga baba y una cinta roja con una moneda china. Sonrío. Puedo sentir la felicidad de Pánfilo, lo veo correr por la carretera hasta que se pierde como un puntito imaginario en la línea del horizonte.

 


30 comentarios:

  1. Gracias, Alfredo, por participar con este relato en el homenaje a Truman Capote y Desayuno en Tiffany's. Un abrazo y suerte!

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  2. Hola Alfredo, es un texto genial, muy humano y lleno de emoción. Enhorabuena.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Cierto, estas monedas tienen muchas propiedades interesante, como leer la suerte o en este caso para aquitar a un perro.

    Muy actual y haces llamado a la reflexion de aquello que ocurre en dicha frontera.

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  5. Emotivo, veraz, espléndidamente escrito. Quedé profundamente conmovida. Mis más cálidas felicitaciones.
    Un abrazo

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  6. Te felicito, Alfredo. No has caído en lo manido cuando se trata de contar sobre los que huyen de la miseria en busca del "dorado". Por aquí, en Canarias, sabemos de esto, dada la cercanía con la costa sahariana. El mar es un cementerio marino.
    Lo has escrito con delicada humanidad a pesar de la dureza de la trama. Especialmente me gustó el sacrificio que hizo el narrador ofreciéndose como muro que detenga a las bestias para salvar a Pánfilo. La segunda voz más que lograda.
    Ya ves, Alfredo, me gustó muchísimo.
    Llevo leída los tres primeras historias de este reto propuesto y todas son magníficas, calidad narrativa.
    Un abrazo, Alfredo, te felicito de nuevo.

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  7. Una temática muy actual la que tocas, metiéndonos dentro de la historia y consiguiendo que empaticemos con los dos protagonistas que escapan de la pobreza del lado del muro en que el azar les ha llevado a vivir. El ansia de vivir puede más que el cansancio y el desánimo. La historia se repite en todas partes del mundo en nuestras sociedades tan mal equilibradas y desiguales. Narrado con un lenguaje pulido y de forma amena. Buen trabajo Alfredo. Un abrazo.

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  8. Un tema muy actual y desesperante, es muy bueno, te lleva a sentir la angustia del que huye, saludos. Patricia F.

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  9. Un texto lleno de emotividad. Un placer leerte. Abrazos

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  10. Un texto muy emotivo: Una vida digna es una joya preciosa. Muy bueno tu manejo narrativo. Los párrafos son como pinceladas que se cargan de suspenso y marcan los vericuetos de esta puja tan injusta. Un sentido GRACIAS.

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  11. Una vida digna es una joya preciosa que se debe conseguir mas alla de los peligros y los sufrimientos. Me encantó tu relato por la actualidad del tema y por tu excelente manejo narrativo. Los párrafos son como pinceladas, y cuando el pincel se levanta sube el suspenso. Un sincero GRACIAS, Alfredo.

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  12. Me alegro por Pánfilo. Tantos años... desde que la cabezs le cabia entre los barrotes. Por fin lo ha conseguido, a cambio de su joya de la suerte. Esperemoszwue al otro lado no le haga falta. Temia por él. Me daba que iba a acabar mal la cosa, por el ímpetu ciego, por las marchas atras, y por el prejuicio del nombre. Has narrado de forma muy emocionante y detallada. Con esa primera persona que nos incluye, prro nos resta informacion. La has usado muy habilmente para aumentar el suspense.
    Felicidades y suerte en el concurso

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  13. "Escucho sus impetuosos pasos y quiero advertirle que aún falta demasiado sendero para alcanzar la carretera, que todavía está cerca la patrulla fronteriza y que no se fíe del silencio ni de la noche ni de la niebla; pero de la boca sólo me sale la esperanza en forma de suspiro."
    En este párrafo hay una síntesis de tu estilo: conciso, vibrante, lleno de matices descriptivos.
    Y esos matices que delinean la historia son los que nos adentran sin remedio en el ambiente asfixiante de la persecución, en esa noche y en esa bruma, en la esperanza impetuosa del protagonista, en la mirada protectora y generosa de su amiga. Es una historia noble, hermosa, épica diría. La narración en segunda persona nos hace adoptar el punto de vista del narrador, su mirada comprensiva que además nos contagia su sorpresa final.
    Felicidades.
    Un abrazo

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  14. ¡Ay, Alfredo! Me ha encantado. Un texto precioso, emotivo y repleto de delicadeza. Logras ponernos en la piel del personaje y acompañarlo en su recorrido. Una gran historia. Felicidades y mucha suerte.

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  15. Hola, Alfredo. Reconozco que me has tenido enganchado desde la primera frase, aunque sí es cierto que esta me descolocó en comparación con el resto sel relato. La acción imperante logra transportarnos por el relato hasta los confines de la percepción de un narrador sin nombre y sin futuro. Genial ese uso en presente y sin distracciones o florituras complejas, te mantiene atento, sumergido en la lectura.
    Un relato crudo e impactante.
    Me encantó.
    Un abrazo!

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  16. Hola, Alfredo. Muy bueno tu relato. Muy bien narrado y nos mantiene intrigados hasta el final. Además de que toca un tema que se actualiza todos los años.
    Uno al principio pensaría que Pánfilo, haría honor a su nombre creyendo en la suerte de esas monedas, pero, para sorpresa de todos, Pánfilo era todo menos pánfilo.
    Suerte en el tintero.
    Un abrazo.

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  17. El muro de la desigualdad que nos aleja cada vez a ser una sociedad inclusiva. Un relato que dibuja la triste realidad de la pobreza humana. Saludos desde Venezuela. Una perla para ti 😃 de suerte.

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  18. Hola, Alfredo. Me gusta leerte y entrar en la historia del personaje a través de la emoción que logras trasmitir. Un buen relato, sin duda.
    Un saludo.

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  19. Tanta realidad en tu escrito, que no dejé de alentar a Pánfilo en su huida hasta conseguir la ansiada libertad.
    Abrazo.

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  20. Hola, Alfredo. Un texto duro, realista y con mucha esperanza. Son tantos los que se juegan la vida por un futuro sin pobreza y tantos luz que mueren en el intento que relatos como el tuyo son más que necesarios, voz de la conciencia que debe despertarnos ante el sufrimiento de los migrantes.
    Un saludo y mucha suerte en el concurso.

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  21. Hola, Alfredo. En el primer párrafo ya dejas claro cual es el reto y eso nos mantiene enganchados hasta el final por descubrir la resolución de la historia. Narrado en primera persona, lo que nos da el calor de la proximidad, con un narrador periférico que participa de la aventura, aunando en la narración acción externa e interna, y compartiendo la emotividad de este narrador testigo con el que nos identificamos. Imagen tras imagen y después de superadas todas las dificultades la resolución surge del amanecer.

    Muy buen relato. Un abrazo.

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  22. Hola, Alfredo. Impresionante testimonio narrado en primera persona, lo que añade más dramatismo a una realidad sangrante. Por lo temática me ha recordado al relato que presenté en diciembre aquí aunque la forma y el estilo son muy diferentes. Muy original la idea de catalogar las monedas de diamantes. Para terminar te haría un comentario sobre lo del lado "americano". Hay mucha costumbre de considerar a los gringos como los americanos en exclusividad, pero este concepto abarca a todo el continente. Me ha gustado, te felicito.

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  23. Hola, Alfredo. Excelentes personajes, dentro de un relato fantástico, que tocan la fibra. Muy bueno. Mucha suerte en el concurso. Saludos.

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  24. Hola, Alfredo. Angustiosa historia donde el protagonista debe sacrificar su amuleto de la buena suerte, o parte de él, para conseguir su ansiado objetivo. Saludos y suerte.

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  25. Tu relato duele por la realidad que le pasa a tus protagonistas.
    Esas monedas suponen la libertad que nunca llega.
    Saludos Alfredo
    Puri

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  26. Un relato francamente emotivo a la par que duro aunque con un final esperanzador. Bien escrito y bien tramado. Me ha gustado.
    Un saludo.

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  27. Pánfilo es ese ser que espera atravesar una muralla, si bien hay murallas interiores que a veces nos detienen más que un cerrojo.

    Un abrazo

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  28. Hola, Alfredo. Estupendo y aleccionador relato sobre la vida de tanta gente (aquí encarnadas en Pánfilo y el narrador)que desea cruzar ese muro de vergüenza y conseguir una vida mejor. Al final, Pánfilo, gracias a sus 3 monedas chinas, consigue el objetivo. Ojalá le sirva para encontrar una vida mejor. Desgraciadamente, no siempre es así. Te felicito por el relato. Saludos y suerte en el Tintero.

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  29. Buena historia, por desgracia demasiado real, me gusta como la cuentas, te engancha desde el principio.
    Un saludo.

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